En una era donde las reglas tecnológicas y las filtraciones de datos son más comunes que nunca, la postura de ciberseguridad de una organización nunca ha sido tan importante. Con las amenazas en constante evolución y el panorama de riesgos en constante expansión, es crucial que las empresas se aseguren de que sus medidas de ciberseguridad estén a la altura. Aquí es donde entran en juego las auditorías de ciberseguridad. Una auditoría integral de ciberseguridad puede ayudar a identificar posibles vulnerabilidades y brechas en la infraestructura de seguridad de su organización. Sin embargo, durante estas auditorías suelen surgir ciertos hallazgos comunes, algunos de los cuales analizaremos en esta publicación, junto con cómo abordarlos.
Control de acceso de usuarios insuficiente
Uno de los hallazgos más comunes en las auditorías se centra en el control de acceso de los usuarios, que se refiere a la gestión del acceso a los datos de los empleados de una organización. Si los controles de acceso no se implementan ni supervisan estrictamente, pueden provocar accesos no autorizados a los datos y un mayor riesgo de vulneraciones de datos.
Para abordar este problema, las organizaciones deben implementar estrictos controles de acceso basados en roles (RBAC). Esto implica otorgar únicamente los privilegios necesarios a los empleados según sus roles dentro de la organización, evitando así el acceso no autorizado a datos confidenciales. Es necesario revisar periódicamente estos derechos de acceso para garantizar que no se hayan otorgado privilegios inapropiados.
Concienciación y capacitación en seguridad inadecuadas
Por muy robusta que sea la infraestructura de ciberseguridad de una organización, el factor humano suele ser el punto más débil. Los empleados que desconocen plenamente las amenazas y los protocolos comunes de ciberseguridad pueden, sin darse cuenta, poner en peligro la seguridad de la organización.
Para solucionar esto, las organizaciones deben implementar un programa continuo de concientización y capacitación en seguridad. Este programa debe abarcar las mejores prácticas, como detectar intentos de phishing, usar contraseñas seguras y reportar actividades sospechosas.
Plan de respuesta a incidentes ineficiente
Un plan de respuesta a incidentes es crucial para minimizar el impacto de una brecha de seguridad. Sin embargo, muchas organizaciones tienen planes obsoletos o mal documentados, lo que genera confusión en momentos críticos.
Para abordar esto, es esencial contar con un plan de respuesta a incidentes claro y eficaz. Este debe probarse y actualizarse periódicamente para garantizar que, en caso de una infracción, los tiempos de respuesta sean rápidos y eficaces.
Falta de gestión regular de parches
Mantener los sistemas actualizados es una defensa eficaz contra muchas amenazas de ciberseguridad. Desafortunadamente, debido a la escasez de recursos o a la falta de comprensión de la importancia de la gestión de parches, muchas organizaciones suelen descuidar este aspecto.
Para mitigar los problemas de gestión de parches, las organizaciones deben adoptar un enfoque sistemático para aplicar actualizaciones, con un equipo dedicado responsable de identificar, probar, implementar y verificar los parches en todos los sistemas y aplicaciones.
Sistemas de correo electrónico con protección inadecuada
Los sistemas de correo electrónico son objetivos prioritarios para los hackers, y a menudo se utilizan como plataforma principal para ataques de phishing. Las medidas de seguridad inadecuadas en estos sistemas facilitan el éxito de las amenazas.
Proteger los sistemas de correo electrónico implica implementar un enfoque de seguridad multicapa. Esto incluye filtros de spam, escáneres de malware y la implementación de protocolos de Autenticación, Informes y Conformidad de Mensajes Basados en Dominio (DMARC), que pueden ayudar a detectar y prevenir la suplantación de identidad (spoofing) de correo electrónico.
Falta de segmentación de la red
Sin una segmentación de red adecuada, una vez que un hacker accede a una parte de la red, puede acceder fácilmente a otras secciones. Esto facilita el acceso no autorizado a datos confidenciales.
La segmentación de red divide la red en múltiples segmentos aislados, lo que limita el impacto potencial de una brecha. Es fundamental aplicar políticas de firewall sólidas en todos los segmentos de la red para garantizar un control y aislamiento eficaces de los recursos de la misma.
API no seguras
Las API no seguras son otro hallazgo común en las auditorías de ciberseguridad. Las API que carecen de los controles de seguridad necesarios pueden ser explotadas por piratas informáticos, lo que provoca filtraciones de datos.
Para mitigar esto, se deben aplicar las directrices y mejores prácticas de seguridad de las API. Esto incluye la supervisión y evaluación periódicas de la seguridad de las API, la implementación de métodos robustos de autenticación y cifrado, y la limitación del acceso y los privilegios de las API según sea necesario.
Conclusión
En conclusión, si bien las auditorías de ciberseguridad suelen revelar una gran cantidad de riesgos y vulnerabilidades potenciales, identificar estos problemas comunes constituye la base para desarrollar una estrategia de ciberseguridad sólida. Si bien este proceso puede parecer abrumador, abordar estas áreas como parte de una estrategia de seguridad continua y dinámica reducirá significativamente la probabilidad de una brecha de seguridad, lo que ayudará a proteger los datos confidenciales de su organización y a mantener la confianza de sus clientes en un ciberespacio donde la confianza es un valor fundamental.