Con la creciente sofisticación y expansión de las plataformas digitales, el panorama de la ciberdelincuencia está en constante evolución. Comprender los diferentes tipos de amenazas es crucial para empresas y particulares que buscan proteger sus datos y su presencia en línea. En esta entrada del blog, analizaremos en profundidad los diferentes tipos de ciberdelincuencia, explorando sus implicaciones, su posible impacto y sus contramedidas eficaces. Para simplificar, agruparemos estas amenazas en tres grandes categorías: ataques a la confidencialidad, la integridad y la disponibilidad.
Amenazas cibernéticas dirigidas a la confidencialidad
Una de las principales facetas de la ciberseguridad es la protección de la confidencialidad: impedir el acceso no autorizado a información sensible. Existen varios tipos de ataques importantes que se centran en vulnerar la confidencialidad, como el phishing, el phishing selectivo y la ingeniería social .
Phishing y Spear-Phishing
El phishing consiste en enviar correos electrónicos fraudulentos que parecen provenir de empresas de buena reputación para inducir a las personas a compartir información confidencial, como contraseñas y números de tarjetas de crédito. El phishing selectivo es una forma más específica de phishing en la que el atacante conoce a la víctima y el correo electrónico parece provenir de la propia empresa.
Ingeniería de la sociedad
La ingeniería social utiliza la interacción humana para obtener o comprometer información sobre un individuo u organización. Los ciberdelincuentes suelen engañar a las personas para que vulneren los procedimientos de seguridad habituales y así acceder a sistemas y redes.
Amenazas cibernéticas dirigidas a la integridad
Más allá de la confidencialidad, los ciberdelitos suelen tener como objetivo la integridad de los datos, es decir, garantizar su precisión y fiabilidad durante todo su ciclo de vida. El malware, el ransomware y las filtraciones de datos son amenazas comunes en esta categoría.
Malware
Malware, abreviatura de software malicioso, incluye virus, gusanos, troyanos y otros programas informáticos dañinos que los ciberdelincuentes utilizan para interrumpir el funcionamiento de las computadoras, recopilar información confidencial u obtener acceso a sistemas informáticos privados.
Ransomware
El ransomware es un tipo de software malicioso que bloquea el acceso a los datos de un objetivo o amenaza con publicarlos a menos que se pague un rescate. No existe garantía de que el pago recupere los datos cifrados.
Violaciones de datos
Una filtración de datos es un incidente confirmado en el que datos sensibles, protegidos o confidenciales podrían haber sido vistos, robados o utilizados por una persona no autorizada. Las filtraciones de datos pueden involucrar información médica personal (PHI), información de identificación personal (PII), secretos comerciales o propiedad intelectual.
Amenazas cibernéticas dirigidas a la disponibilidad
El último pilar de la ciberseguridad consiste en garantizar un acceso oportuno y fiable a los datos. Los ataques de denegación de servicio (DoS) y de denegación de servicio distribuido (DDoS) son amenazas clave en este ámbito.
Denegación de servicio (DoS)
Un ataque de denegación de servicio interrumpe los servicios de un host conectado a internet. El sistema objetivo se ve inundado de solicitudes superfluas para sobrecargarlo e impedir que se atiendan las solicitudes legítimas.
Denegación de servicio distribuida (DDoS)
Un ataque DDoS proviene de múltiples ordenadores comprometidos, a menudo distribuidos globalmente en lo que se conoce como una botnet. Emplea los mismos métodos que un ataque DoS, pero a mayor escala.
En conclusión, a medida que las tecnologías avanzan, también lo hacen la competencia y las habilidades de los ciberdelincuentes. Los tipos de ciberdelito son numerosos y variados, desde ataques dirigidos a la confidencialidad, la integridad y la disponibilidad de datos, hasta aquellos centrados en la manipulación psicológica y el engaño. Comprender estas amenazas proporciona la primera capa de defensa para salvaguardar nuestro entorno digital. Con una comprensión adecuada, podemos formular contramedidas y estrategias eficaces para la ciberresiliencia.