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Ciberresiliencia en acción: Mejores prácticas para pruebas de seguridad de aplicaciones dinámicas

Japón
John Price
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En el panorama en constante evolución de las ciberamenazas, la necesidad de una mayor ciberresiliencia es más evidente que nunca. Una medida ampliamente adoptada para este fin es la ejecución proactiva de pruebas dinámicas de seguridad de aplicaciones (DAST). DAST consiste en la detección sistemática de vulnerabilidades que no pueden identificarse en la fase estática del ciclo de vida del desarrollo de software (SDLC). Este proceso metódico refuerza la defensa general contra posibles ciberataques o vulnerabilidades del sistema.

La clave para lograr una ciberresiliencia sólida reside en ser proactivo, en lugar de reactivo, al fortalecer las ciberdefensas. Esto implica que las medidas de seguridad deben funcionar de forma predictiva, identificando posibles fallos y vulnerabilidades antes de que sean exploradas por entidades maliciosas. DAST logra esto de diversas maneras.

DAST: Breve introducción y su importancia

DAST, también conocido como prueba de caja negra, es un método de prueba de seguridad que verifica una aplicación en ejecución desde afuera hacia adentro. Inspecciona todas las interfaces expuestas, asegurándose de que se adhieran estrictamente a los estándares de seguridad y busca puntos vulnerables desde donde se podrían lanzar ataques como inyección SQL, XSS, CSRF, etc.

En la era digital actual, la seguridad de las aplicaciones es fundamental. A medida que las organizaciones digitalizan sus operaciones, también se exponen a diversas ciberamenazas. Por lo tanto, es fundamental que las organizaciones protejan sus aplicaciones, especialmente aquellas que gestionan una gran cantidad de datos o que almacenan y procesan datos confidenciales.

Mejores prácticas para un DAST eficaz

Un DAST eficaz se puede lograr implementando varias buenas prácticas. Idealmente, el proceso debería estar integrado en el SDLC para que todas las aplicaciones desarrolladas por la organización estén sujetas a él. Exploremos algunas de estas buenas prácticas.

1. Integrar DAST en las primeras etapas del ciclo de vida del desarrollo de software

Uno de los requisitos esenciales para el éxito de DAST es integrarlo en las primeras etapas del ciclo de vida del desarrollo de software (SDLC). Esto se conoce como "desplazamiento a la izquierda". La ventaja de esta estrategia es que permite detectar cualquier vulnerabilidad o fallo de forma temprana, cuando es más fácil (y económico) solucionarlo.

2. Priorizar las vulnerabilidades

No todas las vulnerabilidades son iguales. Algunas pueden causar inconvenientes menores, mientras que otras pueden provocar fallos importantes o filtraciones de datos. Por lo tanto, es necesario emplear estrategias de evaluación de vulnerabilidades que prioricen estas vulnerabilidades en función del daño potencial que podrían causar si se explotan.

3. Actualice periódicamente sus herramientas DAST

Como se mencionó anteriormente, las ciberamenazas evolucionan constantemente y se vuelven más avanzadas. Por lo tanto, su herramienta DAST también debe adaptarse a estos entornos cambiantes. Las actualizaciones periódicas garantizan que sus herramientas de pruebas de seguridad de aplicaciones estén al día con las vulnerabilidades más recientes y estén preparadas para abordarlas eficazmente.

4. Adoptar un enfoque en capas

DAST no debe ser la única línea de defensa para su aplicación, sino que debe utilizarse junto con otros métodos de pruebas de seguridad. Este enfoque por capas garantiza la máxima seguridad al cubrir todas las áreas imaginables donde las ciberamenazas podrían representar un peligro.

Automatización de DAST para obtener resultados óptimos

Ante el complejo y cambiante panorama de amenazas, la automatización de DAST cobra cada vez mayor relevancia. La automatización no solo agiliza el proceso, sino que también garantiza una cobertura integral y elimina el error humano. Es fundamental aprovechar las herramientas que permiten la automatización de DAST, idealmente aquellas que se integran fluidamente con el proceso y las herramientas de desarrollo de software existentes.

Las herramientas DAST automatizadas deben soportar integraciones CI/CD, proporcionar informes prácticos y contar con soporte competente para abordar cualquier desafío que pueda surgir durante el proceso DAST.

Tenga en cuenta que, si bien la automatización puede generar resultados excelentes, no es una solución mágica. Debe complementarse con pruebas manuales para lograr una cobertura completa.

Conclusión

En conclusión, mantener la ciberresiliencia exige medidas de seguridad vigilantes y proactivas, entre las que DAST ocupa un lugar destacado. Al integrar DAST desde el principio en el ciclo de vida del desarrollo de software (SDLC), priorizar las vulnerabilidades, actualizar periódicamente las herramientas DAST y adoptar un enfoque por capas junto con DAST automatizado, las organizaciones pueden proteger eficazmente sus aplicaciones vitales.

La ciberresiliencia es un camino, no un destino. Por lo tanto, una postura de seguridad sólida exige evaluación, adaptación y evolución continuas para mantenerse a tono con la creciente sofisticación de las ciberamenazas. Implementar DAST eficazmente es un paso importante en este camino resiliente y actúa como un potente mecanismo de defensa contra los implacables ciberadversarios.

¿Está listo para fortalecer su postura de seguridad?

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