El panorama cibernético ha cambiado drásticamente con la creciente dependencia de servicios de terceros, los cuales, debido a su acceso e interacción con los datos y sistemas de otras empresas, representan un riesgo significativo para la ciberseguridad de una organización. Esta publicación proporcionará una comprensión integral de los riesgos asociados con estos llamados "terceros de alto riesgo" y analizará posibles maneras de mitigar estas amenazas eficazmente.
Comprensión de los terceros de alto riesgo
En el nivel más básico, los terceros de alto riesgo son entidades externas que interactúan con los sistemas y datos de una organización. Pueden ser proveedores, prestadores de servicios, consultores, contratistas o incluso socios comerciales. Independientemente de su función o designación, estas entidades presentan un alto grado de riesgo debido a su potencial para interrumpir o comprometer el panorama de ciberseguridad de una organización si sus redes o dispositivos se ven comprometidos.
Normalmente, los terceros de alto riesgo tienen un alto nivel de acceso a datos confidenciales, sistemas críticos o ambos. Por lo tanto, cualquier violación o vulneración de sus redes podría otorgar acceso no deseado a sus sistemas o datos, con consecuencias devastadoras como el robo de datos, la interrupción del sistema o ataques de ransomware, entre otros.
Riesgos potenciales de terceros de alto riesgo
La relación con terceros de alto riesgo puede generar diversos riesgos. Los tres más comunes son las filtraciones de datos, las infracciones de cumplimiento normativo y la interrupción de la cadena de suministro.
Desde las filtraciones de datos más generalizadas hasta vulnerabilidades sutiles en la infraestructura TIC interna, la variedad de amenazas a la ciberseguridad se ha expandido exponencialmente. Si un tercero cuenta con medidas de ciberseguridad deficientes, puede convertirse en una puerta de entrada para los ciberdelincuentes en su red.
En segundo lugar, el manejo inadecuado de datos por parte de un tercero puede dar lugar a infracciones de cumplimiento normativo. Numerosas normativas estipulan procedimientos adecuados para el manejo de datos que afectan directamente a terceros, lo que lo convierte en una preocupación crucial para las empresas que dependen de estas entidades.
Por último, una filtración de datos de terceros puede provocar una interrupción importante de la cadena de suministro. En casos donde las empresas dependen en gran medida de servicios de terceros, el cierre o la interrupción de estos servicios puede suponer un duro golpe para las operaciones comerciales, generando un efecto dominó que, en última instancia, afecta a los clientes.
Estrategias de mitigación para terceros de alto riesgo
En este punto, es evidente que cualquier estrategia de ciberseguridad debe incluir un plan integral para la gestión de terceros de alto riesgo. A continuación, se presentan algunos pasos esenciales que su organización puede seguir.
En primer lugar, realice una diligencia debida exhaustiva. Este proceso debe incluir la recopilación de información crítica sobre la postura de ciberseguridad del tercero, sus protocolos de gestión de datos y su historial de cumplimiento. Esta información será crucial para comprender el riesgo que representan para su organización.
En segundo lugar, es fundamental incluir requisitos de ciberseguridad en cualquier contrato con terceros o acuerdo de nivel de servicio (ANS). Estos requisitos deben definir los comportamientos, acciones y responsabilidades esperados en materia de ciberseguridad.
Otro elemento crucial es la monitorización continua de las acciones y comportamientos de terceros mediante herramientas de detección automatizadas y auditorías manuales. La monitorización continua garantiza el cumplimiento normativo de terceros, a la vez que identifica posibles infracciones o desviaciones de los protocolos de ciberseguridad establecidos.
Por último, es fundamental contar con un plan de respuesta a incidentes . Si un tercero sufre una infracción, un plan de respuesta bien ejecutado puede evitar que la empresa sufra pérdidas graves.
En conclusión
En conclusión, los terceros de alto riesgo pueden presentar riesgos significativos de ciberseguridad. Comprender estos riesgos e implementar estrategias integrales de mitigación es vital para cualquier organización que busque proteger sus datos, sistemas y la continuidad operativa general. Una debida diligencia, la creación de acuerdos de nivel de servicio (SLA) eficaces, la monitorización continua y un sólido plan de respuesta a incidentes permiten gestionar y mitigar estos riesgos, garantizando así una resiliencia óptima en ciberseguridad.