A medida que las amenazas de ciberseguridad evolucionan en sofisticación y persistencia, las organizaciones se encuentran en una lucha constante para proteger sus redes contra posibles brechas. Un factor importante que contribuye a estas preocupaciones es el acceso remoto por parte de terceros. Si bien ofrece comodidad y eficiencia en el lugar de trabajo, el acceso remoto por parte de terceros también presenta numerosos desafíos de seguridad. Una de las maneras más efectivas de abordar este problema es reducir la superficie de ataque.
El acceso remoto permite al personal operar sistemas computacionales en red desde una ubicación remota. Para las organizaciones que colaboran con proveedores o consultores fuera de sus límites físicos, el acceso remoto es una herramienta esencial. Sin embargo, también crea una vía para que los ciberdelincuentes se infiltren en su red. Comprender cómo equilibrar la comodidad del acceso remoto de terceros con las preocupaciones de seguridad es crucial para mantener un entorno empresarial seguro.
En el centro de esta disyuntiva entre seguridad y conveniencia se encuentra el concepto de "superficie de ataque". Una superficie de ataque se refiere a las vulnerabilidades colectivas en su red que un hacker puede explotar. Cada tercero con acceso remoto a su red aumenta su superficie de ataque. Por lo tanto, una estrategia fundamental para mitigar posibles amenazas es "reducir la superficie de ataque". Esto se puede lograr implementando medidas de seguridad robustas y limitando el número de terceros con acceso remoto a su red.
Gestión del control de acceso de terceros
Gestionar el control de acceso de terceros es el primer paso para reducir la superficie de ataque. Implementar el control de acceso basado en roles (RBAC) es fundamental en este proceso de gestión. El RBAC restringe el acceso a la red según el rol de cada usuario dentro de la organización. Este principio exige asignar el acceso justo para que los empleados o terceros puedan realizar sus funciones. También es fundamental actualizar y revisar periódicamente estos permisos de acceso para garantizar que sigan alineándose con las necesidades del negocio, lo que reduce significativamente la superficie de ataque potencial.
Autenticación multifactor
Incorporar la autenticación multifactor (MFA) en el paradigma del acceso remoto de terceros es una práctica recomendada que redefine la arquitectura de seguridad al añadir una capa adicional de protección. Las medidas de seguridad tradicionales basadas en contraseñas son cada vez más vulnerables a los ciberataques. La MFA mejora la seguridad al exigir una verificación adicional del usuario mediante diferentes categorías de datos de identidad: algo que sabe, algo que tiene o algo que es. Un adversario que intente explotar las vulnerabilidades de su red tendrá más dificultades cuando se requieran múltiples capas de verificación de usuario, lo que reduce la superficie de ataque de su red.
Uso de redes privadas virtuales
Las redes privadas virtuales (VPN) ofrecen mayor seguridad para el acceso remoto de terceros al crear una conexión segura y cifrada a través de una red menos segura, como internet. Las VPN garantizan que los datos transmitidos entre la red y el tercero estén cifrados, lo que los hace inservibles para los intrusos. El uso de una VPN añade una capa de protección eficaz que puede reducir considerablemente la superficie de ataque.
Auditorías y actualizaciones periódicas
Realizar auditorías periódicas de su sistema puede ayudar a identificar software obsoleto, aplicaciones sin usar o cuentas inactivas, todo lo cual puede aumentar su vulnerabilidad. La aplicación regular de parches y actualizaciones del sistema es igualmente vital para protegerse contra vulnerabilidades conocidas que podrían ser explotadas por hackers. Por lo tanto, un sistema robusto de gestión de parches y auditorías de seguridad periódicas son fundamentales para reducir su vulnerabilidad.
Educación en ciberseguridad
Podría decirse que la medida más eficaz para reducir la superficie de ataque es la formación en ciberseguridad. A pesar de contar con sólidas medidas de seguridad, los errores humanos o la negligencia pueden exponer su red a ataques injustificados. Las sesiones periódicas de formación sobre amenazas de ciberseguridad y mejores prácticas pueden capacitar a sus usuarios de acceso remoto de terceros para afrontar posibles amenazas, reduciendo considerablemente las vulnerabilidades causadas por errores humanos.
En conclusión, equilibrar la comodidad del acceso remoto de terceros con las preocupaciones de seguridad puede ser un desafío. Sin embargo, no es imposible. Incorporar medidas de seguridad robustas, como una gestión eficaz del control de acceso, MFA, VPN, auditorías y actualizaciones periódicas, junto con un enfoque en la formación en ciberseguridad, puede reducir significativamente la superficie de ataque. A medida que nos adentramos en una era de amenazas de ciberseguridad cada vez más sofisticadas, es más crucial que nunca convertir la reducción de la superficie de ataque en una estrategia central en sus estrategias de ciberdefensa.