En el complejo y siempre cambiante panorama de la ciberseguridad, uno de los aspectos críticos que las organizaciones deben priorizar es la gestión del riesgo de terceros. La interconexión de las operaciones comerciales actuales ha incrementado significativamente las vulnerabilidades asociadas a las relaciones con terceros.
Comprender la importancia de la gestión de riesgos de terceros
La estrategia para gestionar el riesgo de terceros se centra en supervisar minuciosamente los servicios, productos o software que los proveedores, consultores y proveedores incorporan a una organización. En los últimos años, los ciberatacantes han encontrado una lucrativa laguna legal, utilizando estas relaciones con terceros para infiltrarse en los sistemas y datos de una organización.
Cómo gestionar estratégicamente el riesgo de ciberseguridad de terceros
Gestionar el riesgo de terceros puede parecer una tarea abrumadora; sin embargo, al implementar estrategias eficaces, las organizaciones pueden mitigar con éxito las amenazas potenciales. Profundicemos en estas estrategias.
1. Debida diligencia exhaustiva
Antes de establecer cualquier relación con terceros, es fundamental realizar una diligencia debida exhaustiva. Este análisis minucioso debe incluir la comprensión del historial del tercero, la solidez de su infraestructura de ciberseguridad y sus métodos para gestionar las filtraciones de datos. De esta manera, podrá comprender y prepararse para cualquier riesgo potencial desde el principio.
2. Seguimiento y auditoría continuos
La monitorización continua de los procesos de terceros y las auditorías periódicas también son cruciales para gestionar el riesgo de terceros. Mantenerse alerta en estos aspectos puede ayudar a identificar posibles amenazas antes de que se materialicen.
3. Implementar un marco de gestión de riesgos consistente
Contar con un marco de gestión de riesgos coherente no solo es una estrategia eficaz para gestionar el riesgo de terceros, sino también una buena práctica en ciberseguridad. Este marco debe incluir políticas que aborden la privacidad de los datos, los permisos de acceso a los mismos y las respuestas ante las filtraciones de datos.
4. Uso de IA y herramientas automatizadas
El uso de la Inteligencia Artificial (IA) y la automatización en la gestión de riesgos de terceros permite una mitigación de riesgos más eficiente y proactiva. Herramientas como el análisis predictivo pueden ayudar a comprender mejor las posibles vulnerabilidades y desarrollar medidas proactivas para combatirlas.
5. Capacitación periódica y actualización del personal sobre prácticas de ciberseguridad.
El factor humano a veces puede ser el punto más débil de la ciberseguridad. La capacitación y las actualizaciones periódicas sobre las mejores prácticas, la concienciación sobre las posibles amenazas y el conocimiento sobre cómo abordar una posible filtración de datos pueden reducir significativamente los riesgos asociados a las relaciones con terceros.
Incorporación de normas y reglamentos
Al gestionar el riesgo de terceros, es fundamental cumplir con las normas y regulaciones del sector. Esto incluye normas como la ISO 27001, que aborda la gestión de la seguridad de la información, y regulaciones como el RGPD y la CCPA, que abordan la privacidad de los datos.
En conclusión
La gestión del riesgo de terceros es fundamental para mantener una sólida postura en materia de ciberseguridad. Implica una combinación estratégica de diligencia debida, monitoreo continuo, implementación de un marco de gestión de riesgos coherente, uso de IA y herramientas automatizadas, y capacitación periódica del personal. Mantenerse al día con los estándares y regulaciones del sector refuerza aún más estos esfuerzos.