Es fundamental comprender las amenazas de ciberseguridad a las que nos enfrentamos y las maneras de mitigarlas. Una vulnerabilidad que con demasiada frecuencia pasa desapercibida y se subestima es el riesgo que representan las contraseñas SSH predeterminadas: la "contraseña SSH predeterminada". En este artículo, profundizamos en la comprensión de los riesgos y las soluciones que podemos adoptar para combatir estas amenazas.
El protocolo Secure Shell (SSH) suele ser la pieza clave de la administración remota segura de sistemas en una red. Al considerar sus amplias implicaciones y las múltiples maneras en que se implementa SSH en nuestras operaciones diarias de TI, queda claro por qué se convierte en un objetivo prioritario para los ciberdelincuentes y por qué cualquier punto débil en esta protección puede ser tan crítico.
El problema con las contraseñas SSH predeterminadas
Los fabricantes suelen enviar sus productos con una "contraseña SSH predeterminada". El problema es que, sin cambiarla por una contraseña única, el sistema se expone a un riesgo significativo. Es como dejar las llaves de casa debajo del felpudo: si bien es conveniente para usted, también lo es para intrusos malintencionados. Las contraseñas SSH predeterminadas suelen estar documentadas y disponibles gratuitamente en línea, lo que las convierte en un blanco fácil para los atacantes.
¿Por qué las contraseñas SSH predeterminadas son una amenaza para la ciberseguridad?
Las implicaciones de conservar la contraseña predeterminada de SSH son de gran alcance. Al acceder a un sistema, los atacantes pueden llevar a cabo diversas actividades maliciosas, como robar o manipular datos, instalar malware como ransomware o troyanos, usar el sistema como punto de partida para nuevos ataques e incluso paralizar la infraestructura central.
Estudios de caso que muestran la amenaza
En 2016, el malware Mirai demostró la escala y el impacto de los ataques que explotan las contraseñas SSH predeterminadas. En este ataque, se infectaron numerosos dispositivos IoT, principalmente routers domésticos, que se utilizaron en posteriores ataques de denegación de servicio distribuido (DDoS). Otro ejemplo similar es el gusano «RickRoll» de 2008, que se propagó entre iPhones con jailbreak que conservaban la contraseña root predeterminada.
Cómo mitigar la amenaza: cambiar las contraseñas predeterminadas de SSH
Cambiar la contraseña predeterminada de SSH debería ser un paso obligatorio después de la instalación. Es un paso sencillo, pero a menudo se descuida. Además, la nueva contraseña debe ser única y no reutilizarse en diferentes sistemas o servicios.
Implementación de la autenticación de dos factores
Se puede incorporar una capa adicional de seguridad implementando la autenticación de dos factores (2FA) para las conexiones SSH. Requiere información adicional para iniciar sesión, a menudo un código generado dinámicamente, lo que dificulta considerablemente el acceso no autorizado.
Mantener un control adecuado del acceso de los usuarios
Limitar el número de personas que pueden usar SSH puede reducir aún más el riesgo. Esto se puede lograr implementando el control de acceso de usuarios, lo que limita eficazmente el número de objetivos potenciales para los atacantes.
Monitoreo y auditoría de la actividad SSH
Monitorear las actividades de SSH garantizará que cualquier comportamiento inusual se identifique rápidamente y que cualquier ataque, potencial o exitoso, se gestione con celeridad. Esto siempre debe ir acompañado de auditorías periódicas para garantizar que no haya actividades ilícitas.
Tomando medidas de precaución
Aunque implica un paso adicional, configurar un túnel VPN para el tráfico SSH puede añadir una capa adicional de protección al cifrar el tráfico. Otra medida proactiva puede ser ocultar el servicio SSH tras un cortafuegos, haciéndolo invisible para un atacante externo.
En conclusión, para contrarrestar los riesgos de usar la contraseña predeterminada de SSH, existen diversas soluciones y no son excesivamente complejas, pero requieren un compromiso continuo con las mejores prácticas de ciberseguridad. Prevenir una brecha de ciberseguridad es indudablemente más efectivo y menos costoso que responder a ella. Al fomentar una mentalidad de seguridad proactiva, podemos garantizar la protección de nuestros valiosos datos y sistemas.