Con un panorama de ciberataques en constante expansión y la omnipresencia de los negocios digitales, garantizar una ciberseguridad adecuada nunca ha sido tan crucial. Hoy en día, las empresas dependen con frecuencia de proveedores externos, proveedores de servicios en la nube y otros socios para diversos aspectos de sus operaciones. Si bien esto ofrece numerosas ventajas, también expone a las organizaciones a riesgos adicionales de ciberseguridad. Esto plantea la necesidad de implementar un sólido marco de evaluación de riesgos de terceros.
Un marco de evaluación de riesgos de terceros es un enfoque estructurado y sistemático para identificar, evaluar y gestionar los riesgos de ciberseguridad asociados a entidades externas. Este marco ayuda a proporcionar visibilidad del panorama general de ciberriesgos de una organización, lo que permite una mitigación robusta de los riesgos. Aquí encontrará una guía completa para implementar este marco en su organización.
Comprender la necesidad de un marco de evaluación de riesgos de terceros
Ante las numerosas infracciones y ciberataques, las organizaciones se están dando cuenta de la necesidad de desarrollar un enfoque sistemático para gestionar el riesgo cibernético de terceros. Al implementar un marco de evaluación de riesgos de terceros, las empresas pueden garantizar un tratamiento coherente e integral de dichos riesgos en toda su organización.
Componentes de un marco de evaluación de riesgos de terceros
Hay cuatro fases críticas en un marco de evaluación de riesgos de terceros: planificación, evaluación, tratamiento y seguimiento.
Planificación
Esta etapa inicial implica identificar a los terceros, definir el alcance de la relación y realizar una evaluación inicial de riesgos basada en los servicios que prestan. Los elementos clave incluyen un inventario exhaustivo de los terceros, sus niveles de acceso y una comprensión clara de los riesgos potenciales que pueden presentar.
Evaluación
La fase de evaluación implica un análisis detallado de la ciberseguridad de cada tercero. Esto incluye la evaluación de sus políticas de seguridad de la información, sistemas de gestión de incidentes, prácticas de gestión de vulnerabilidades, medidas de protección de datos y consideraciones similares. El uso de normas reconocidas como ISO 27001 o NIST SP 800-53 puede hacer que este proceso sea más transparente y objetivo.
Tratamiento
El tratamiento implica diseñar una estrategia de mitigación de riesgos basada en la información de la fase anterior. Esto podría implicar mejoras de seguridad, modificaciones de contratos o incluso un cambio de proveedor cuando el riesgo sea demasiado alto.
Escucha
La monitorización continua es crucial para garantizar que los riesgos se mantengan bajo control y que los proveedores cumplan con los estándares de seguridad acordados. Se pueden utilizar herramientas automatizadas para simplificar este proceso y mantener visibilidad en tiempo real de los riesgos de terceros.
Implementación de un marco de evaluación de riesgos de terceros
El primer paso para implementar un marco de este tipo es tener objetivos claros. Estos podrían ser el cumplimiento normativo, la protección de datos confidenciales o la garantía de la continuidad del servicio. Una vez definido el motivo de la necesidad del marco, se puede trazar una hoja de ruta que detalle cómo se implementará.
A continuación, las organizaciones deben identificar todas sus relaciones con terceros, detallando cada entidad y los riesgos potenciales que puedan representar. Los cuestionarios detallados pueden complementar esta información, permitiendo a las empresas comprender a fondo la postura de seguridad de un tercero.
El siguiente paso sería realizar una evaluación integral de riesgos utilizando estándares de seguridad fiables y reconocidos. En función de los resultados, se deberá diseñar una estrategia de gestión de riesgos. Además, es fundamental realizar auditorías periódicas para garantizar el cumplimiento continuo y adoptar un enfoque proactivo para identificar posibles riesgos.
Desafíos en la implementación de un marco de evaluación de riesgos de terceros
La implementación puede ser una tarea compleja, que implica afrontar desafíos como la variación en los niveles de riesgo de terceros, garantizar un tratamiento de riesgos consistente y mantener la información actualizada. Automatizar el proceso mediante herramientas de software puede simplificar estas tareas, facilitando una gestión de riesgos más precisa y eficiente.
En conclusión, un marco de evaluación de riesgos de terceros es fundamental para gestionar los riesgos cibernéticos en el actual panorama empresarial interconectado. Implementar dicho marco requiere una planificación minuciosa, una ejecución sistemática, una monitorización continua y una actualización constante para responder al cambiante panorama de amenazas. De esta manera, las organizaciones pueden mejorar su ciberseguridad, proteger sus activos más sensibles y fomentar relaciones seguras con sus socios externos.