El panorama de la ciberseguridad es cada vez más complejo y cambiante. En este contexto, el proceso de evaluación de riesgos de terceros desempeña un papel fundamental en la gobernanza de la ciberseguridad. Esta entrada de blog ofrece una guía completa para dominar este aspecto vital de la seguridad de la red.
Introducción
Antes de profundizar en el proceso de evaluación de riesgos de terceros, es fundamental comprender su importancia. Esta evaluación comprende la identificación, evaluación y mitigación de los riesgos derivados de las interacciones de su empresa con terceros, como proveedores, socios, contratistas o cualquier otro tercero que acceda a sus datos empresariales.
Comprensión del proceso de evaluación de riesgos de terceros
Dividido en cinco fases principales: identificación, clasificación, evaluación, mitigación y monitoreo, el proceso de evaluación de riesgos por terceros es continuo. No se limita a la implementación de medidas de mitigación, sino que incorpora el monitoreo y la reevaluación.
Identificación
El primer paso para una evaluación de riesgos de terceros exitosa es identificar a todos los terceros con los que interactúa. Esto podría incluir proveedores, contratistas y servicios asociados. Al crear una lista completa de terceros, comprenderá mejor los posibles vectores de riesgo que requieren evaluación.
Clasificación
Una vez realizada la identificación, se procede a clasificar a estos terceros según la confidencialidad de los datos a los que pueden acceder y la aplicación y los sistemas con los que interactúan. Esta clasificación ayuda a priorizar el proceso de evaluación.
Evaluación de riesgos
La evaluación de riesgos es el paso en el que se evalúan los riesgos que cada tercero representa para su organización. Esto suele basarse en su acceso a sus datos y sistemas. Una evaluación de riesgos eficaz implica determinar el riesgo inherente, realizar la debida diligencia y calcular el riesgo residual.
Mitigación
La fase de mitigación implica la implementación de controles para reducir el riesgo residual evaluado a un nivel aceptable. Esto puede abarcar desde la aplicación de condiciones contractuales estrictas y auditorías frecuentes hasta la decisión final de finalizar la relación comercial.
Escucha
La fase final es la monitorización y la reevaluación. Dada la naturaleza dinámica de la ciberseguridad, las revisiones y reevaluaciones periódicas son esenciales para garantizar que las medidas de mitigación sigan siendo eficaces frente a las amenazas en constante evolución.
Pasos para dominar el proceso de evaluación de riesgos de terceros
Una vez comprendido el flujo del proceso de evaluación de riesgos de terceros, los pasos para convertirse en un maestro en el proceso implican la ejecución efectiva de cada fase.
Tener un inventario completo
Asegúrese de tener una lista completa de todos los terceros con los que interactúa. Esto requerirá un esfuerzo colaborativo de diferentes áreas de su organización: compras, legal, TI, etc. Cuanto más completa sea la lista, menos puntos ciegos habrá en su proceso.
Priorización eficaz
La clasificación y priorización deben realizarse eficazmente. Cuanto mayor sea el nivel de acceso del tercero a sus datos o sistemas confidenciales, mayor será la prioridad en la evaluación de riesgos. Esto es crucial para gestionar eficientemente sus recursos en el proceso de evaluación de riesgos.
Uso de marcos estandarizados
Dominar el proceso de evaluación de riesgos de terceros implica aprovechar marcos estandarizados como las normas ISO 27001, NIST o el RGPD. Esto ofrece un enfoque estructurado y reconocido mundialmente.
Empatía y comunicación
Una comunicación eficaz con sus terceros es crucial. Esto incluye consultas, actualizaciones periódicas e intercambio de buenas prácticas. Esto promueve un mejor cumplimiento de sus requisitos y un proceso de evaluación de riesgos fluido.
Incorporar tecnología
El uso de herramientas y soluciones de software no solo agiliza el proceso de evaluación de riesgos, sino que también proporciona una perspectiva única. Ofrece análisis, rastrea cambios a lo largo del tiempo e incluso puede notificar actividades irregulares que podrían requerir atención.
En conclusión
En conclusión, el proceso de evaluación de riesgos de terceros es fundamental para garantizar la seguridad en el complejo panorama actual de la ciberseguridad. Requiere procesos sólidos de identificación, clasificación, evaluación, mitigación y monitoreo. Su dominio se logra mediante un inventario adecuado de recursos, una priorización eficaz, el uso de marcos estandarizados, una comunicación empática y la adopción de nuevas tecnologías. Al dominar este proceso, su organización puede minimizar significativamente su vulnerabilidad y exposición a riesgos de terceros.