La gestión de riesgos asociados a terceros se ha convertido gradualmente en un factor determinante para cualquier estrategia integral de ciberseguridad. Esta entrada de blog profundizará en la importancia de la gestión de riesgos de terceros en ciberseguridad, explicando su función, sus desafíos y las mejores prácticas aplicables.
La gestión de riesgos de terceros en ciberseguridad se refiere a un sistema de procedimientos y estrategias que emplean las organizaciones para evaluar, gestionar y controlar los riesgos presentados por proveedores, proveedores de servicios, socios o cualquier otra parte interesada de terceros que tenga acceso a su red y datos.
Importancia de la gestión de riesgos de terceros en la ciberseguridad
A medida que las empresas recurren cada vez más a servicios y software externalizados para sus operaciones, los proveedores externos han cobrado mayor importancia. Estos proveedores, si bien son indispensables, conllevan riesgos de ciberseguridad únicos que, de no gestionarse adecuadamente, pueden tener graves consecuencias, como filtraciones de datos, multas regulatorias, daños a la reputación de la marca y pérdida de ventaja competitiva. La gestión de riesgos de terceros en materia de ciberseguridad es fundamental para proteger no solo los datos de la organización, sino también la confianza de sus consumidores.
Dinámica y desafíos en la gestión de riesgos de terceros
La dinámica de la gestión de riesgos de terceros en ciberseguridad es multifacética. En primer lugar, una organización debe lidiar con la amplia gama de medidas regulatorias vigentes, como el RGPD o el NYDFS, que exigen una gestión rigurosa de riesgos de terceros. En segundo lugar, existe la complejidad de gestionar los flujos de datos y las dependencias con una multitud de proveedores, a menudo más de cien en el caso de las grandes organizaciones. Esta complejidad se ve catalizada por los riesgos de terceros, proveedores de sus proveedores, desconocidos para la entidad.
Estas dinámicas indican los desafíos que las organizaciones pueden enfrentar al gestionar estos riesgos. Estos incluyen la falta de visibilidad de los controles de seguridad de terceros, evaluaciones de riesgos de terceros inconsistentes, capacidades limitadas para escalar los procesos de gestión de riesgos y el cumplimiento normativo, entre otros. Identificar estos posibles obstáculos es el primer paso para formular una estrategia sólida de gestión de riesgos de terceros.
Mejores prácticas para la gestión de riesgos de terceros en ciberseguridad
Establecer una estrategia integral de gestión de riesgos de terceros requiere una combinación de mejores prácticas:
- En primer lugar, las organizaciones deben mantener un inventario actualizado de todos los proveedores externos. Esto ayuda a comprender dónde y cómo se utilizan los datos.
- En segundo lugar, las evaluaciones periódicas de riesgos de los proveedores son esenciales para estimar su exposición al riesgo. Los proveedores de alto riesgo deben ser evaluados con frecuencia.
- También debe existir una política de seguridad escrita que describa las expectativas de la organización sobre los controles de seguridad de proveedores externos.
- En cuarto lugar, los contratos con los proveedores deben mencionar explícitamente la adhesión a la política de seguridad.
- Por último, los planes de respuesta a incidentes deben contemplar los riesgos de terceros, destacar cómo reaccionar cuando un proveedor sufre una violación de seguridad y garantizar las líneas de comunicación.
Las organizaciones también pueden considerar el uso de tecnologías y automatización para la supervisión y las auditorías periódicas de proveedores externos. Las herramientas de gestión de riesgos de proveedores pueden simplificar la identificación, el monitoreo, la evaluación, la mitigación y la elaboración de informes sobre riesgos.
En conclusión
En conclusión, la gestión de riesgos de terceros es un componente fundamental de una estrategia sólida de ciberseguridad. En definitiva, el objetivo es proteger los datos de la organización, proteger la reputación de su marca y cumplir con sus obligaciones regulatorias. Si bien el proceso puede no contribuir directamente a los resultados, sus riesgos pueden, de hecho, perjudicar gravemente a una organización. Un enfoque riguroso y eficaz para la gestión de riesgos de terceros incluye la concientización de los proveedores, evaluaciones periódicas, planes de respuesta a incidentes , controles contractuales y la implementación de herramientas de gestión de riesgos de proveedores. Una estrategia integral de gestión de riesgos de terceros no solo protegerá sus datos y reputación, sino que también le ayudará a ganarse la confianza de sus clientes, impulsando así un crecimiento sostenible.