Toda empresa debe tratar con proveedores externos. En un mundo cada vez más interconectado, estas relaciones constituyen el marco para el comercio a todos los niveles. Sin embargo, también generan oportunidades para ciberataques, lo que convierte la gestión de riesgos de terceros (TPRM) en una parte esencial de la estrategia de ciberseguridad de cualquier empresa. En esta entrada de blog, desvelaremos la definición de gestión de riesgos de terceros y explicaremos por qué se ha vuelto fundamental para mantener la seguridad de la información y mitigar posibles ciberamenazas.
Introducción - Sumérjase en el mundo de la gestión de riesgos de terceros
La gestión de riesgos de terceros es el proceso mediante el cual una empresa identifica, evalúa y mitiga los riesgos asociados a sus relaciones con terceros, como proveedores, vendedores y prestadores de servicios. Estos riesgos pueden surgir de diversos factores, como prácticas deficientes de seguridad de la información, inestabilidad financiera o incluso problemas geopolíticos. En esta publicación, nos centraremos en las ciberamenazas como un factor de riesgo importante en las relaciones con terceros.
Reconociendo el panorama de las amenazas cibernéticas
Para comprender las complejidades de la gestión de riesgos de terceros, es necesario comprender cómo estos riesgos surgen en el mundo digital. Las filtraciones de datos y los ciberataques se originan en vulnerabilidades en la seguridad de una red, a menudo explotadas por hackers para obtener acceso no autorizado a información confidencial.
Terceros abren posibles puertas de entrada a estas ciberamenazas. Por ejemplo, las medidas de seguridad deficientes en los sistemas informáticos de un proveedor pueden exponer la información confidencial de una empresa. Un ejemplo típico fue la filtración de datos de Target en 2013, donde los hackers obtuvieron acceso a través de un proveedor externo de sistemas de climatización (HVAC).
Elementos clave en la gestión de riesgos de terceros
Dados los importantes riesgos que plantean las afiliaciones con terceros, las empresas deben incorporar un TPRM integral en su estrategia de ciberseguridad. Este proceso consta principalmente de tres pasos cruciales: identificación, evaluación y mitigación de riesgos.
Identificación de riesgos
El primer paso en la TPRM consiste en reconocer las amenazas potenciales. Las empresas necesitan comprender a fondo su ecosistema de terceros e identificar las posibles áreas de riesgo. Esto puede implicar clasificar a los terceros según categorías como su acceso a información confidencial, su historial de rendimiento y sus vulnerabilidades conocidas.
Evaluación de riesgos
Una vez identificados los riesgos potenciales, el siguiente paso es realizar una evaluación de riesgos. Las empresas deben evaluar las amenazas específicas de cada tercero, considerando factores como sus medidas de seguridad, el cumplimiento normativo, la sensibilidad de la información a la que tienen acceso, etc.
Mitigación de riesgos
La parte final de la TPRM consiste en desarrollar estrategias para abordar los riesgos identificados. Esto puede implicar diversas actividades, desde reforzar las medidas de seguridad hasta modificar las condiciones contractuales e incluso rescindir la relación con terceros si es necesario.
Integración de la gestión de riesgos de terceros en la ciberseguridad
Si bien los elementos que hemos analizado constituyen la base fundamental de la TPRM, integrar este proceso en una estrategia de ciberseguridad establecida requiere un enfoque más integral. Esto implica la supervisión y el control continuos de cada afiliación de terceros.
La integración no debe ser un proceso puntual, sino un proceso continuo. Se deben realizar auditorías y reevaluaciones periódicas para garantizar que terceros cumplan con los estándares de seguridad requeridos. Además, se debe desarrollar un sólido plan de respuesta a incidentes para abordar posibles infracciones de forma eficaz y rápida.
Avanzando con la gestión de riesgos de terceros
A medida que la tecnología avanza a un ritmo sin precedentes, también lo hacen las ciberamenazas. Por ello, la gestión de riesgos de terceros desempeñará un papel cada vez más crucial en las estrategias de ciberseguridad futuras.
Es necesario adoptar un enfoque proactivo en lugar de reactivo. Esto permitirá a las empresas prever posibles amenazas antes de que surjan e implementar las medidas de seguridad necesarias. La vigilancia constante y una estrategia de gestión de riesgos en constante evolución son esenciales para contrarrestar estas amenazas y mantener la continuidad del negocio.
En conclusión
En conclusión, es crucial reconocer la definición de gestión de riesgos de terceros e implementar un enfoque proactivo para abordarlos. Los terceros se han convertido en un elemento inevitable en las empresas actuales. Por lo tanto, garantizar que representen un riesgo mínimo para la seguridad es vital para la protección de la información confidencial y la prosperidad continua de la empresa. Una TPRM exitosa combina la identificación, evaluación y mitigación continuas de los riesgos de terceros con un sólido plan de respuesta a incidentes cibernéticos, todo ello integrado a la perfección en la estrategia general de ciberseguridad de la empresa.