A medida que las empresas modernas se interconectan cada vez más, aumenta también el potencial de amenazas a la ciberseguridad, lo que sitúa la Gestión de Riesgos de Terceros (TPRM) en un primer plano. TPRM es un aspecto integral de una estrategia sólida de gestión de riesgos cibernéticos, y actúa como medida preventiva contra posibles vulnerabilidades de seguridad asociadas con proveedores externos. Esta guía profundizará en los detalles de TPRM, explicando sus beneficios y metodologías.
Presentamos TPRM: una piedra angular de la ciberseguridad
El término «TPRM» se refiere al proceso mediante el cual una organización gestiona los riesgos asociados a la relación con proveedores externos, como contratistas, proveedores de servicios y proveedores de software. Este tipo de gestión de riesgos es crucial debido a las posibles vulnerabilidades que dichos terceros podrían introducir sin saberlo en el ecosistema cibernético de una empresa.
¿Por qué es crucial el TPRM?
En la era de la interconexión digital, la TPRM desempeña un papel vital en la protección de los activos de una organización. La creciente dependencia de las empresas de terceros hace que la TPRM sea una medida necesaria para mitigar las amenazas derivadas de estas relaciones. Sin una estrategia sólida de TPRM, una empresa podría enfrentarse a posibles filtraciones de datos, daños a la reputación, pérdidas financieras y sanciones regulatorias.
Componentes de TPRM
Una estrategia integral de TPRM en ciberseguridad consta de cuatro componentes importantes: identificación, evaluación, control y seguimiento.
Identificación
El primer paso para implementar TPRM es identificar todas las relaciones con terceros dentro de una empresa. Esto incluye establecer un inventario completo de los proveedores contratados y clasificarlos según el alcance y la magnitud del riesgo que podrían representar para la ciberseguridad de la organización.
Evaluación
La siguiente fase, la evaluación de riesgos, consiste en evaluar a los terceros identificados para determinar los riesgos que podrían representar. En esta fase, la organización puede priorizar las amenazas y asignar los recursos e iniciativas necesarios para mitigarlas.
Control
El aspecto de control de la TPRM se ocupa de las medidas adoptadas para gestionar los riesgos identificados y evaluados. Las políticas, los procedimientos y los controles técnicos se desarrollan, acuerdan e implementan con el tercero para garantizar que cumplan con los estándares de ciberseguridad de la organización.
Escucha
El componente final es la supervisión y revisión continuas de las relaciones con terceros y la eficacia de las medidas de control implementadas. Se deben realizar auditorías periódicas y revisar los informes de incidentes, lo que permite a la organización responder con rapidez ante cualquier riesgo potencial o brecha de seguridad.
Construyendo un programa TPRM eficaz
Para desarrollar un programa de TPRM eficaz, una organización debe alinear su estrategia con su política general de ciberseguridad. Debe centrarse en la transparencia y la comunicación, definiendo los requisitos y estándares para terceros. La evaluación y clasificación de riesgos son componentes esenciales, junto con el establecimiento de directrices claras para los procesos de incorporación y salida de proveedores. Por último, un programa de TPRM eficaz requiere un proceso continuo de revisión y auditoría para evaluar el cumplimiento y la eficacia de las relaciones con terceros.
Coordinación con el Marco Regulatorio
Un plan de TPRM debe cumplir con los marcos regulatorios aplicables del sector. Una comprensión, interpretación y aplicación claras de leyes, normas, regulaciones y estándares como el RGPD, HIPAA, SOX, PCI-DSS e ISO 27001 pueden respaldar la implementación exitosa de un programa de TPRM.
Desafíos en la implementación de TPRM
Si bien la TPRM es fundamental, las organizaciones pueden enfrentar desafíos al implementar este sistema. Estos pueden deberse a una comprensión insuficiente de los riesgos involucrados, la falta de coordinación entre departamentos, la resistencia de los proveedores o la falta de recursos y experiencia. Para superar estos obstáculos, es esencial comprender detalladamente las relaciones con terceros, coordinar esfuerzos en toda la organización, capacitar y comunicar con los proveedores, e invertir adecuadamente en recursos y capacitación.
En conclusión, la TPRM no es solo un elemento opcional, sino un componente necesario en el panorama actual de la ciberseguridad. Proporciona a las organizaciones un medio para interactuar de forma cómoda y segura con terceros, mitigando riesgos potenciales y protegiendo activos valiosos. Establecer una estrategia eficaz de TPRM requiere una comprensión y aplicación exhaustivas de sus componentes, junto con una supervisión y revisión continuas. Si bien la implementación de TPRM puede presentar sus propios desafíos, superarlos mediante un esfuerzo coordinado e inversión estratégica puede mejorar significativamente la salud y la resiliencia de la ciberseguridad de una organización.